domingo, 19 de mayo de 2013

Sacheri

Antes de que Casciari lo fiche para Orsai 13, y miles de personas lo descubran, les voy dejando unos textos muy grosos de este autor, tribunero, de gran léxico, con mucho amor por el futbol, que los disfruten:


Leyendo el cuento "Mala racha" me viene a la cabeza uno de mi propiedad intelectual (?) que hace poco escribí, aquí lo dejo, como antagónico a éste. El de él es hermoso, describe con exactitud lo que pasa en la popular, como si estuviera paradito ahí, enganchado con una pierna al para-avalanchas como enredadera silvestre, lapiz en mano y libretita Moleskine. El amante del futbol, futbol de cancha, no de antena y televisión, va a leer esto y le van a venir todas las imagenes que el dibuja, y le va a poner los colores propios y aquellas caras que cada partido comparte la misma emoción de distinta manera.


Luego continué por "Dos mundiales y un país de fantasia", donde intenta contar un cuento super fantástico, pero tristemente, ocurrió.Me gustó la forma de contarnos como construye la historia.


En La vida que soñamos hay un condimento de despotez, de superioridad hacia el hombre que se le acerca contandole una historia para que él la convierta en cuento (cosa que hace). Me quedé con dos frases que me gustaron mucho:


"A veces pasa. Que uno, de tanto contar una historia embellecida con mentiras, termina por convencerse de que esas mentiras son verdades. O más aún: cuando uno está convencido de que la vida fue injusta con uno, de que la vida lo castigó con una existencia menos deslumbrante, menos exitosa, menos brillante de lo que uno imaginó, las mentiras son casi un acto de justicia, un parche para enderezar un destino que no merecimos."
"...la suerte nos impide vivir la vida que quisimos, que por lo menos la fantasía nos permita contar la vida que soñamos."
En tono nostálgico comienza y acaba este relato que a más de uno le arrancará una lágrima, no fue mi caso, pero me toco de cerca, la lejanía no deja de ser una muerte en vida. Independiente mi viejo y yo

En esta página encontrarán todos estos:"De chilena", "Orgullo de ser calamar", "Esperandolo a Tito", "Los traidores" y "Me van a tener que disculpar".
Del primero me recordó cosas, olores, sonidos de un hospital, para luego llevarme a sentir otra vez estas dos patas izquierdas que me dieron siendo diestro, para acabar con una nota esperanzadora, muy entretenido, genera intriga.
El último es una oda maradoniana.
Los traidores, es un cuento largo, al mejor estilo Fontanarrosa, sobre un clásico (Dep. Morón-Nueva Chicago) y un señor que le explica una anécdota a un pibe. Se saca de la manga todo el compendio del lunfardo barrial de otra época, con todos los dejes y demás, que hacen la atmosfera más que creible. De gran remate final.
Esperando a Tito, es extenso, pero es esperanzador, me recordó mucho a los derbys de mi barrio entre La Plaza y La Cuadra. Que bellos momentos, como se diluyeron. Hoy la lejia es dañina.
Orgullo calamar, es breve pero hermoso, la frase que lo resume "lo importante no es a quién o a qué uno ama, sino el modo en que uno ama lo que ama. "


Más de uno, estando alla, colgado de un paraavalancha, chorreando del sudor, pleno invierno sin parar de saltar, de alentar, en el final de este texto: "La promesa"


 

El amor por el club, por los colores, como dice Fito: “desde mi más tierna edad”, es lo que refleja este relato que por un momento me llevó a aquellas tardes donde yo no distinguía si era domingo o sábado, simplemente que jugaba el equipo de mi tío Humberto, mi gran tío, si, también el cuadro de mi viejo y de mis mejores amigos, y por supuesto, el mío, pero para el recuerdo en tono sepia que me llega lo único que me viene a la mente es la inmensa lata de aceite de camiones, inmensa, donde dentro retozaban las raíces de un bello y cuidado níspero, la mesa de chapa, de hierro pesado, de fierro, redonda, la radio con antena, los pelos en la espalda y pecho de este hombre que cuidaba tanto su bigote, y se lavaba con jabón de coco el cuero cabelludo con la esperanza de que algún día, algún pelito, volviera a poblar esa zona yerma. Imprescindible no olvidar el pañuelo de tela con los 4 nuditos en las puntas. Todo eso me vino cuando leí este rico cuento, tierno y real:"El cuadro de Raulito"


"Señor Pastoriza...", es quizas un relato que algún día haré sobre Zof, mi viejo y mi club. Ese puente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Me interesa mucho tu opinión, sobre todo tus correcciones!!!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...