Leyendo el cuento "Mala racha" me viene a la cabeza uno de mi propiedad intelectual (?) que hace poco escribí, aquí lo dejo, como antagónico a éste. El de él es hermoso, describe con exactitud lo que pasa en la popular, como si estuviera paradito ahí, enganchado con una pierna al para-avalanchas como enredadera silvestre, lapiz en mano y libretita Moleskine. El amante del futbol, futbol de cancha, no de antena y televisión, va a leer esto y le van a venir todas las imagenes que el dibuja, y le va a poner los colores propios y aquellas caras que cada partido comparte la misma emoción de distinta manera.
Luego continué por "Dos mundiales y un país de fantasia", donde intenta contar un cuento super fantástico, pero tristemente, ocurrió.Me gustó la forma de contarnos como construye la historia.
En La vida que soñamos hay un condimento de despotez, de superioridad hacia el hombre que se le acerca contandole una historia para que él la convierta en cuento (cosa que hace). Me quedé con dos frases que me gustaron mucho:
"A veces pasa. Que uno, de tanto contar una historia embellecida con mentiras, termina por convencerse de que esas mentiras son verdades. O más aún: cuando uno está convencido de que la vida fue injusta con uno, de que la vida lo castigó con una existencia menos deslumbrante, menos exitosa, menos brillante de lo que uno imaginó, las mentiras son casi un acto de justicia, un parche para enderezar un destino que no merecimos."
"...la suerte nos impide vivir la vida que quisimos, que por lo menos la fantasía nos permita contar la vida que soñamos."
En tono nostálgico comienza y acaba este relato que a más de uno le arrancará una lágrima, no fue mi caso, pero me toco de cerca, la lejanía no deja de ser una muerte en vida. Independiente mi viejo y yo
En esta página encontrarán todos estos:"De chilena", "Orgullo de ser calamar", "Esperandolo a Tito", "Los traidores" y "Me van a tener que disculpar".
Del primero me recordó cosas, olores, sonidos de un hospital, para luego llevarme a sentir otra vez estas dos patas izquierdas que me dieron siendo diestro, para acabar con una nota esperanzadora, muy entretenido, genera intriga.
El último es una oda maradoniana.
Los traidores, es un cuento largo, al mejor estilo Fontanarrosa, sobre un clásico (Dep. Morón-Nueva Chicago) y un señor que le explica una anécdota a un pibe. Se saca de la manga todo el compendio del lunfardo barrial de otra época, con todos los dejes y demás, que hacen la atmosfera más que creible. De gran remate final.
Esperando a Tito, es extenso, pero es esperanzador, me recordó mucho a los derbys de mi barrio entre La Plaza y La Cuadra. Que bellos momentos, como se diluyeron. Hoy la lejia es dañina.
Orgullo calamar, es breve pero hermoso, la frase que lo resume "lo importante no es a quién o a qué uno ama, sino el modo en que uno ama lo que ama. "
Más de uno, estando alla, colgado de un paraavalancha, chorreando del sudor, pleno invierno sin parar de saltar, de alentar, en el final de este texto: "La promesa"
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