domingo, 7 de agosto de 2011

Daydream

Me dijo:
-Vé y sé feliz un rato!-
Le hice caso me sente en la silla americana de ir a pescar, sonaba Kings of Leon (Cd no comercial) y me puse a pensar en el rato que habiamos pasado hace instantes mientras sonaban los dos últimos Cd's de Bunbury (y no hablo de Gran Rex).
Me puse a atrapar el aroma que se quería escapar como mariposas en la campiña.
Yo, con mi red intentando no romperle las alas, pero queriendo retenerlas y si hiciera falta, matarlas, extenderles sus debiles y polvorientas extremidades y clavarles alfileres, tergopol y vidriera... soy muy uraño con mis sentimientos y más con mis deseados recuerdos.
Y van desfilando las imagenes, una cama vestida de primavera y dos personas que se sienten demasiado conocidas en poco tiempo siendo que lo único que se abrío del abanico es el presente.
Dos personas, una demasiado tranquila, y la otra preocupada por demás.
Esa misma se saca el velo y su pregunta más desnuda asoma desde el precipicio que sus labios confeccionaron.
-Y si es que no nos queremos?-
Como puede tirarse al vacio semejante modelo?
Tuve que recoger todos los años que estaba soltando como lastre de un globo y volverlos a subir a la canasta.
Cogi el látigo y enfunde mis guantes, la tarea sería dura pero mis caballos tenian muchas ganas de rodar.
El timido sol se oculto trás una tela y se iluminó esa fuerza que la, llamemosle por un minuto asi, rutina acuna. Jugaron los alrededores las formas se adaptaban a la tela de nuestras pieles.
El cuello estaba exquisito, mi lengua hambrienta.
Esas piernas se querían separar del suelo y las mías clavarse como la raiz de un roble.
El busto se erguía, el de ella, la camisola retro incorporaba nuevos detalles al estupefaciente que ya ondeaba por ahi, ese escote, ese escote no aguantaba un minuto más en ese sitio, o bajaba o subía pero quería despegarse de ese calor que la dermis le estaba trasmitiendo.
Lamí como un perro el pelado hueso que sobra del festin anterior, llegué a morder intentando llevar a mi estomago el momento y su rincón.
La mesa se acopló al torbellino y esos talones eran el collar de mi cabeza.
Fueron varias fotos que solo quedaron en el laboratorio del viento.
Pude coger esas aladas que mostraban mi silueta en ese al lado, sin espacio de la ese que ella dibujaba.
Todas mis historias son agridulce, no contaré como no acabamos.
Solo agregar que termino de golpear las teclas feliz, acabe con ese Norte, voy por el Sur, y mi plato esta oliendo a mil hermosos diablos, asi que me voy al infierno!

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